La Revolución al revés: privatización de lo público

 





Por
Dr. José María Fernández



En días recientes vi una factura que envía la empresa pública de electricidad del Estado venezolano (Corpoelec) a una vivienda de clase media; no sólo de la electricidad que ella suministra, sino también de aseo urbano y de relleno sanitario.

El asombro que me produce tal recibo raya en lo absurdo si no fuera por las consecuencias que acarrearía el no pagar, porque, sin derecho a pataleo, la empresa puede decidir el corte del servicio eléctrico. El monto a pagar por el servicio de aseo y relleno sanitario es casi 20 veces superior al servicio de electricidad. Es inaceptable que la empresa estatal de un servicio fundamental para la vida como es el suministro de electricidad, se convierta en cobradora gansteril de una empresa privada que, sin licitación, obtuvo la concesión del servicio de aseo de la ciudad.

No voy a extenderme en comentar el exorbitante precio que (con la aprobación del alcalde) cobra la empresa privada Fospuca por recoger la basura, que supone casi dos sueldos básicos, sino en lo que para mí es mucho más grave: cómo una empresa pública del estado que es propiedad de todos los venezolanos se convierte en cobradora de una empresa privada para garantizar el beneficio a unos particulares.

El monto a pagar por el servicio de aseo y relleno sanitario es casi 20 veces superior al servicio de electricidad. Es inaceptable que la empresa estatal de un servicio fundamental para la vida como es el suministro de electricidad, se convierta en cobradora gansteril de una empresa privada que, sin licitación, obtuvo la concesión del servicio de aseo de la ciudad.

Esto que se ve claramente reflejado en esta factura es la fotografía del modelo que ha impuesto este régimen chavista-madurista en estos 23 años: lo público que es de todos, pero puesto al servicio de unos pocos.

Chávez realizó su mandato presidencial, concentrando todo el poder del Estado en sus manos y lo aumentó, estatizando empresas, expropiando propiedades privadas y tierras, y disminuyendo el poder de otras instancias del Estado. Al mismo tiempo dividió a la sociedad venezolana en dos partes: los que estaban con el proceso revolucionario que él lideraba (los rojos rojitos, los que aplaudían e iban a las marchas en defensa del líder, los inscritos en el carnet de la Patria) y los que lo adversaban que pasaron a ser considerados escuálidos, traidores a la patria, vendepatrias, proyankis (los de la lista Tascón).

Esto que se ve claramente reflejado en esta factura es la fotografía del modelo que ha impuesto este régimen chavista-madurista en estos 23 años: lo público que es de todos, pero puesto al servicio de unos pocos.

El poder que acumuló Chávez fue total. No le bastó controlar todos los poderes públicos, las gobernaciones, las alcaldías, el Banco Central, el tesoro nacional y los medios de comunicación social. El modelo político que implantó fue el ceresoliano de líder (él= “yo soy el pueblo”), ejército (comprado), pueblo (masa amorfa sumisa). Desde sus peroratas dominicales de Aló Presidente decidía qué expropiar, a quién botar, dónde gastar el dinero del tesoro nacional, a quién juzgar y poner preso.

A Chávez le sobraron las leyes, los procedimientos, la autonomía de los poderes públicos y de los organismos constitucionales como gobernaciones y alcaldías. Le sobraba hasta la Constitución. Por eso impulsó la reforma de 69 artículos y, a pesar de que no se aprobó en referéndum, aprobó leyes contrarias a la misma. Se desinstitucionalizó el país.

Comenzó pidiendo el primer millardito al Banco Central. Pronto se apropió de todo el tesoro nacional que gestionó como si fuera una cantina de cuartel. Fue un irresponsable administrando los inmensos ingresos provenientes de la venta del petróleo. Pero así como ingresaban dólares a borbotones, así se gastaban en dádivas a países amigos, proyectos sin estudios de factibilidad, ideas fantasiosas a las que no se les hacía auditoría y que fracasaban una tras otra, obras dadas a dedo sin licitación y obviando la libre competencia.

...Y para colmo cuando se decantó por el socialismo del siglo XXI, impuso la consigna para las empresas estatizadas de renegar de la rentabilidad económica e impulsar la rentabilidad social.

Con el chavismo madurismo, todos los gestores de la cosa pública eran nombrados a dedo, rojo rojitos o militares rodilla en tierra, serviles al proceso revolucionario. La meritocracia y la competencia, eran descalificadas por considerarse valores capitalistas. Así es que sin experticia en el cargo y además sin instituciones, sin normas y procedimientos, sin licitaciones ni auditorías, sin rendición de cuentas ni transparencia, la administración pública se convirtió en el sustrato y caldo de cultivo perfecto para que creciera, como la verdolaga, la ineficiencia y la corrupción.

En 22 años de dictadura el chavismo-madurismo no tiene ninguna obra importante que mostrar. Y cuidado que se iniciaron y se gastaron miles de millones de dólares: Tocoma, Planta de concentración de hierro, Siderúrgica Abreu de Lima, Pulpaca, Serlaca, Tercer puente sobre el Orinoco, Tren Tinaco Anaco, Metro Guarenas, Puente de Maracaibo, Cementera Cerro Azul y pare de contar.

Lo que sí quieren ocultar, porque no han publicado desde 2015 ninguna memoria y cuenta, es el desplome total de la producción o servicios de casi 900 de las empresas estatales. Chávez y Maduro nombraron todos los ministros, presidentes de instituciones públicas y de empresas y todos revolucionarios. Estos, a imagen de su líder, despilfarraron el patrimonio público que se les había encomendado. No pusieron su empeño en aumentar la productividad y la satisfacción de los trabajadores sino en rodearse de familiares, amigos, arribistas, testaferros, intermediarios, empresarios cómplices con los que enriquecerse. Así llevaron a las empresas a la producción cercana a cero, los ministerios a no ofrecer los servicios esenciales que reclamaba la población y convirtieron a Venezuela en un estado fallido.

Lo que sí quieren ocultar, porque no han publicado desde 2015 ninguna memoria y cuenta, es el desplome total de la producción o servicios de casi 900 de las empresas estatales... Chávez y Maduro nombraron todos los ministros, presidentes de instituciones públicas y de empresas y todos revolucionarios. Estos, a imagen de su líder, despilfarraron el patrimonio público que se les había encomendado...

No son 40 o 50 los ladrones que se han robado los recursos que son de todos, sino que la lista es mucho más larga y más extendida. Recuerden los presidentes que pasaron por PDVSA, los de las empresas básicas, los de Cadivi, tesorería nacional, los de los ministerios de electricidad, de transporte, de vivienda, de Sanidad, los gobernadores y alcaldes corruptos. Hay millares de funcionarios denunciados por periodistas responsables, sociedad civil y exchavistas y son cientos de miles de millones de dólares, propiedad de todos los venezolanos, que han sido robados por unos corruptos y deshonestos.

Por eso la riqueza nacional que es de todos los venezolanos, quedó en manos de unos sinvergüenzas. Lo público se privatizó. Douglas North, premio novel de economía, sostenía que el desarrollo económico de una nación está soportado por instituciones que no son otra cosa que reglas formales, constituciones, leyes, derechos de propiedad, sanciones, códigos de conducta, que contribuyen a la perpetuación a la seguridad de la sociedad. La destrucción de un Estado organizado llevó a Venezuela a ser un Estado fracasado. Por eso según la encuesta Encovi, Venezuela es el país más desigual del mundo: el 10% más rico tiene una renta 70 veces más alta que el 10% más pobre.

La destrucción de un Estado organizado llevó a Venezuela a ser un Estado fracasado.

Comentarios

  1. Venezuela recesita la reconstrucción de toda la administración pública, como parte de ella la administración local, teóricamente la más cercana al ciudadano, una administración local, honesta, moderna, respetuosa y promotora de los derechos de los ciudadanos, impulsora del desarrollo local y creadora de buenos y efectivos servicios sociales y de trabajo decente. Tello Benítez, Movimiento Araguaney

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy bueno el aporte Dr. Benítez. Se necesita una administración pública profesionalizada, que ingresa por concurso, sujeta a normas y procedimientos, para evitar el clientelismo, el compadrazgo y el nepotismo. Tu, como abogado recordarás mejor que yo la ley de carrera administrativa, o el reglamento del ejercicio de la profesión docente. Se debe volver al apego a la constitución respetando la independencia de poderes, la transparencia en la gestión pública, la administración de justicia.

      Eliminar

Publicar un comentario