
Foto: El Estímulo
Por Dr. José María Fernández (Chema)
El 22 de julio de este año, Nicolás Maduro celebró el cierre del año escolar 2021-2022 afirmando que 324.000 alumnos obtuvieron el título de bachiller y que la matrícula del año fue de 8.789.356 estudiantes. “dictator dixit”.
¿De dónde sacó Maduro esas cifras, conociendo que las escuelas rurales y de los barrios han estado abandonadas, que los maestros no acuden al centro educativo sino esporádicamente porque el costo del pasaje es superior al salario devengado, que muchos docentes abandonaron su puesto de trabajo para migrar a otros países o para dedicarse a otras actividades que le permitieran sobrevivir y que los niños no acuden a la escuela porque no funciona el programa de alimentación?
Acudí al órgano oficial de estadística, el INE, para confirmar esta información y para analizar los datos desintegrados por niveles (infancia, primaria y secundaria) o por estados y lo único que encuentro en el link de Educación es una mala presentación, con algunos números hasta 2018, de matrícula, de centros educativos, de becas otorgadas y Canaimas entregados.
El Instituto Nacional de Estadística es un organismo del Estado, autónomo, conformado por técnicos, que crea una base de datos actualizada, lo más prolija posible, sobre todas las variables posibles del país: aspectos físicos, demografía, vivienda, economía, educación, fuerza laboral, ambiente. Así fue hasta hace unos años.
Ese portal que debe ser apolítico, transparente, accesible a toda la población, que debe dar un diagnóstico lo más preciso posible del país es hoy una página muerta. No tiene datos ni actualizados ni históricos y cuando uno intenta ingresar en algún link le aparece una pantalla con este mensaje: “Espere: este sitio web no es seguro. Evite el sitio”.
Una de las funciones fundamentales del INE es ejecutar un censo de población cada 10 años. En Venezuela se venía haciendo religiosamente desde 1951 en el año cuyo último dígito es uno. En 2021 no se realizó. ¿Cuál fue la razón para que este objetivo fundamental de la institución no se cumpliera? ¿Es suficiente justificación la pandemia? El hecho es que en 10 años ha cambiado demasiado la demografía del territorio venezolano debido sobre todo a la migración que según la OIM asciende a 6.147.040 habitantes. ¿Cuántos venezolanos residen en su territorio? ¿Cómo se ubican por regiones y municipios? ¿Cómo es la pirámide poblacional? ¿Dónde vive el bono demográfico de Venezuela?
¿De dónde sacó Maduro esas cifras, conociendo que las escuelas rurales y de los barrios han estado abandonadas, que los maestros no acuden al centro educativo sino esporádicamente porque el costo del pasaje es superior al salario devengado, que muchos docentes abandonaron su puesto de trabajo para migrar a otros países o para dedicarse a otras actividades que le permitieran sobrevivir y que los niños no acuden a la escuela porque no funciona el programa de alimentación?
Acudí al órgano oficial de estadística, el INE, para confirmar esta información y para analizar los datos desintegrados por niveles (infancia, primaria y secundaria) o por estados y lo único que encuentro en el link de Educación es una mala presentación, con algunos números hasta 2018, de matrícula, de centros educativos, de becas otorgadas y Canaimas entregados.
El Instituto Nacional de Estadística es un organismo del Estado, autónomo, conformado por técnicos, que crea una base de datos actualizada, lo más prolija posible, sobre todas las variables posibles del país: aspectos físicos, demografía, vivienda, economía, educación, fuerza laboral, ambiente. Así fue hasta hace unos años.
Ese portal que debe ser apolítico, transparente, accesible a toda la población, que debe dar un diagnóstico lo más preciso posible del país es hoy una página muerta. No tiene datos ni actualizados ni históricos y cuando uno intenta ingresar en algún link le aparece una pantalla con este mensaje: “Espere: este sitio web no es seguro. Evite el sitio”.
¿Cómo se puede hacer investigación en Venezuela sin información? ¿Cómo se puede planificar el desarrollo del país sin diagnóstico, sin cuantificar la población, sin conocer las características socioeconómicas de cada región o municipio?
Una de las funciones fundamentales del INE es ejecutar un censo de población cada 10 años. En Venezuela se venía haciendo religiosamente desde 1951 en el año cuyo último dígito es uno. En 2021 no se realizó. ¿Cuál fue la razón para que este objetivo fundamental de la institución no se cumpliera? ¿Es suficiente justificación la pandemia? El hecho es que en 10 años ha cambiado demasiado la demografía del territorio venezolano debido sobre todo a la migración que según la OIM asciende a 6.147.040 habitantes. ¿Cuántos venezolanos residen en su territorio? ¿Cómo se ubican por regiones y municipios? ¿Cómo es la pirámide poblacional? ¿Dónde vive el bono demográfico de Venezuela?
Así como el régimen ha destrozado la economía, Pdvsa, las industrias básicas, la educación, la salud, los servicios, el ambiente, ha desaparecido la información objetiva y veraz para sustituirla por propaganda.
Como ocurre con la información de la pandemia transmitida diariamente por el ministro de propaganda o por la vicepresidenta y no por especialistas en esa área. Menos mal que en medio de esta opacidad informativa existe una iniciativa y un esfuerzo extraordinario para conocer la realidad socioeconómica de los venezolanos como es la encuesta nacional sobre condiciones de vida (ENCOVI) liderada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
Pero alerta, el régimen sí tiene información que utiliza para mantenerse en el poder a toda costa. El carnet de la Patria y los Clap han sustituido al INE. La dictadura ha privatizado la información y la utiliza para sus propósitos particulares. Ellos saben cuántos venezolanos se han visto obligados a emigrar, cuántos y quiénes son los que quedan en el territorio, cuál es su filiación política, cuáles son sus necesidades y cómo se pueden manipular. Esta es una ventaja fundamental del régimen a la hora de realizar eventos electorales que la oposición democrática debe contrarrestar para lograr unas elecciones libres, equitativas y transparentes.
Pero alerta, el régimen sí tiene información que utiliza para mantenerse en el poder a toda costa. El carnet de la Patria y los Clap han sustituido al INE. La dictadura ha privatizado la información y la utiliza para sus propósitos particulares. Ellos saben cuántos venezolanos se han visto obligados a emigrar, cuántos y quiénes son los que quedan en el territorio, cuál es su filiación política, cuáles son sus necesidades y cómo se pueden manipular. Esta es una ventaja fundamental del régimen a la hora de realizar eventos electorales que la oposición democrática debe contrarrestar para lograr unas elecciones libres, equitativas y transparentes.
Pero alerta, el régimen sí tiene información que utiliza para mantenerse en el poder a toda costa... La dictadura ha privatizado la información y la utiliza para sus propósitos particulares.
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