La reconstrucción de Venezuela "desde abajo hacia arriba y desde afuera hacia adentro" (Opinión)


Foto: Wikimedia



Por Abg. Eleuterio Benítez (Tello)


El artículo Venezuela y Occidente sobre la reconstrucción nacional, publicado por Georg Eickhoff en la Revista de Occidente, merece algunos comentarios.

El autor ve la posibilidad de reconstrucción de Venezuela en medio del desastre que vive y producto de las circunstancias y no por elección propia, pone como referencia o comparación el caso de la reconstrucción de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

Eickhoff plantea la reconstrucción de Venezuela sobre lo que llama los dos vectores de la dualidad occidental: (1) desde abajo hacia arriba y (2) desde afuera hacia adentro.

Atribuye a los ciudadanos la tarea de reconstruir el Estado desde abajo. Sostiene que la despolitización de las Fuerzas Armadas es necesaria, pero no suficiente, aunque no propone cómo sería esta despolitización. Y añade que hay que completarla con la despolitización de los funcionarios públicos y la despartidización de las instituciones intermedias. Sostiene que esta vuelta completa al vector Sociedad-Estado será posible por la politización de la ciudadanía, la cual ya no aceptará que una élite adeco-copeyana o chavista o postchavita use al Estado para crear misiones y transformar la sociedad: “Será la sociedad la que transforme al Estado”.

El segundo vector de esa dualidad occidental que plantea, es el internacional, al cual hay que darle la vuelta al bolivarianismo tribal para volver al Simón Bolívar europeo, occidental, universal y humano, lo que equivaldría a la inserción en occidente y se expresaría en el intercambio cultural global y cooperación internacional, particularmente con la Unión Europea, produciéndose un alejamiento de las potencias no occidentales que promueven la dirección contraria a los dos vectores señalados.

Al hablar del segundo vector (de afuera hacia adentro) sostiene que este implica el aprovechamiento de la diáspora. Dice que los venezolanos forzados a la emigración por la persecución y el descalabro serán por muy largo tiempo espejo de la vida dual de occidente, porque muchos van a quedarse fuera y otros van a regresar, la mayoría de la diáspora de larga duración seguirá aportando a la vida nacional, ya que estará doblemente anclada dentro y fuera del territorio nacional.


Eickhoff, en el último párrafo de su artículo, habla, con poco desarrollo, de un tema crucial en la realidad venezolana sobre todo actualmente: cultura y política. Fundamentándose con una frase del primer presidente de la República Federal de Alemania, Theodor Heuss, producto de una intervención suya en el parlamento alemán antes de la dictadura nazista:

“No se puede hacer cultura con la política; quizás se puede hacer política con la cultura”

Trata el autor de destacar la importancia de la cultura de Occidente como tierra fértil en la cual puede germinar una política nacional; rechazar la política tribal y misionera que quiere someter a la cultura, o peor, producirla desde el Estado. Este aprendizaje profundo de la catástrofe alemana, según Eickhoff, puede orientar la agenda de la reconstrucción de Venezuela como Estado y Nación en el seno de Occidente.

"Occidente, en lo político, es el espacio donde hay un equilibrio específico entre sociedad y Estado, cultura y política. En su seno es posible un Estado fuerte porque hay sociedades fuertes, forjadas precisamente en catástrofes. La catástrofe venezolana, al contrario de lo que parezca en la presente coyuntura, dejará como fruto una sociedad más fuerte y más crítica frente a un Estado demasiado fuerte, una nueva cultura política."

Esta tarea no es nada fácil y vale para todos los que nos la planteamos. Tenemos que tener en cuenta que carecemos de varios factores que seguramente a pesar de los 22 años ya de la tragedia venezolana aún no están presentes. Cuando hablamos de reconstrucción debemos tener en cuenta que no se trata solo de los aspectos sociales, económicos, servicios, seguridad social, educación, trabajo decente, infraestructura, aparato productivo, entre otros, sino de aspectos que toca George Eickhoff, pero que no desarrolla y que nos gustaría que opinara sobre los mismos. Éstos son: despolitización de las Fuerzas Armadas, despolitización de los funcionarios públicos y de las organizaciones intermedias.

Con relación a la despolitización de las Fuerzas Armadas es un problema cultural muy arraigado a tal punto que hemos tenido pocos años de vida democrática y en las últimas dos décadas ha habido como bien lo dice el director del postgrado de Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, profesor Luis Butto, una colonización de la administración pública por parte de los militares.

No hay seguridad de que la dirección política que aspira a dirigir el país tenga claro este grave obstáculo para la reconstrucción de un país serio, democrático y moderno, y que además esté dispuesta a asumirlo.

Es un problema cultural que debiera ser bien estudiado por la diáspora y hacer los análisis comparativos pertinentes con los países en los cuales existe real subordinación de los militares a las autoridades legítimas. Existen profesionales civiles y también algunos militares que han estudiado este tema. Igualmente existen propuestas, entre otras:

  1. El establecimiento del control civil, el predominio civil entiende la necesaria existencia del factor militar en la sociedad, las consecuencias de ello son múltiples, suponen para el sector civil la necesaria atención a lo militar en educación, infraestructura y equipamiento, entre otros, pero también la supervisión administrativa, contralora y de transparencia del gasto militar;
  2. El Poder Legislativo debe tener una Comisión Permanente en el Ministerio del Poder Popular para la Defensa y se debe someter al debate institucional de gobierno y oposición la política de defensa, al igual que el llamado concepto estratégico operacional o vinculación de este con el libro blanco de la defensa. El tema militar, la política de defensa, debe dejar de ser tabú en Venezuela, el proceso de lucha por el cambio democrático y las eventuales elecciones presidenciales son la oportunidad de comenzar ese cambio cultural en materia militar y un reto a las fuerzas democráticas a asumirlo;
  3. La constitución de 1999 es militarista y es necesario reformarla para sustituir ese militarismo y establecer los basamentos constitucionales de unas Fuerza Armada para un país moderno y democrático.

En lo que refiere George Eickhoff con relación a la despolitización de los funcionarios públicos y de las organizaciones intermedias, indudablemente que hay que construir en Venezuela una burocracia eficiente, despartidizada, honesta, al servicio de los ciudadanos, obligada a estar de hecho y de derecho sujeta a la ley y la Constitución. Sin olvidar que este es otro de los problemas culturales a enfrentar, ya que con las normas legales y constitucionales que están vigentes, pudiera existir una burocracia mejor y no la pésima y contraria a todo lo que se supone debe ser la administración de un Estado democrático y moderno.

Otro nudo gordiano que tenemos que resolver en Venezuela para que haya reconstrucción desde abajo hacia arriba y desde afuera hacia adentro es el manejo de los recursos petroleros, los cuales no pueden seguir siendo manejados, por lo menos totalmente, por el Estado, ya que la experiencia venezolana ha servido mucho para el populismo, la demagogia y el control social de la población, sin resolver ningún problema ni a la población en general ni de ningún sector social en particular. Manido ya es hablar del paradigma noruego con la creación del Fondo Soberano con 1,3 billones de dólares de patrimonio, su buena administración y estabilidad, y del también desarrollo de este país aprovechando sus otras potencialidades elevando con ello la calidad de vida de la población. Hay otros modelos que podemos estudiar, pero la esencia del problema está en que es la sociedad la que debe asumir el destino de estos ingentes recursos.

Cerramos esta breve reflexión con una frase del propio George Eickhoff :

"La intensa experiencia de los venezolanos tanto de lo propio como de lo extraño -sumergidos en la catástrofe y regados en la diáspora- ha preparado a la nación venezolana para surgir más criolla y más universal que nunca... Simón Bolívar era y es una figura profundamente occidental. Es a través de la catástrofe que los venezolanos han vivido la dualidad de ser tribu caribeña y ciudadanos del mundo occidental al mismo tiempo"

Comentarios

  1. Me gusta tu posición más que la del autor, aunque debo valorar que el ha sido muy creativo en el juego de palabras y en el análisis, aborda elementos esenciales de naturaleza muy reflexiva. Pienso que a pesar de que estamos en una especie de "silencio peligroso" en términos políticos, los esfuerzos de la diáspora y de todos los factores internos deben apuntar hacia qué hacer y cómo hacer las cosas para la reconstrucción. Reconstruir nos indica que hay, por lo menos, unas bases, unos cimientos o posiblemente una bienhechuría en ruinas. Qué tenemos como fundamento para la reconstrucción? Cuál es nuestro activo primordial para levantar aspectos esenciales en la gente? Qué instituciones quedan? Preguntas de ese tipo debemos hacer e inventariar las capacidades internas y externas. Preguntarnos más cómo vamos a avanzar en la etapa aparentemente estacionaria en la que nos encontramos. El país necesita más pragmatismo especialmente por parte de los actores en el terreno político. Yo creo que mientras no llegan las reacciones, debemos direccionar tareas concretas y estrategias para crear condiciones de cambio.

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  2. Bueno el resumen del articulo y enriquecedores los aportes de Benítez en cuanto a la despolitización de las fuerzas armadas, y a la renovación de una eficiente y profesional burocracia. En cuanto al tema petrolero aporto una información de Víctor Álvarez sobre la producción capacidad actual de Pdvesa publicada por Petroguia.
    La producción actual de Venezuela está actualmente en torno a los 750.000 barriles diarios.
    La capacidad potencial actual es de 1.800.000 barriles.
    En Venezuela hay 16731 pozos de los cuales solo hay activos 3.721. el resto,12.650 requieren reparaciones menores o mayores para su activación
    Para ello se requieren taladros que Pdvesa no tiene. Cada reparación de pozo cuesta entre 500.000 y 700.000 $.
    Mi opinión es que la producción de Venezuela no superará en un futuro los dos millones de producción ya que las petroleras no están invirtiendo en nuevas explotaciones. Actualmente hay una coyuntura internacional que exige más oferta pero dentro de unos años decaerá por la sustitución de energías renovables. Más futuro le veo a la explotación del gas.
    José María Fernandez

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  3. Considero que debemos comenzar hacer acciones dónde se vaya involucrando al ciudadano a reclamar sus derechos y no permitir dádivas del gobierno, reclamarlos en las instituciones responsables, estoy segura que no van hacer nada, pero el ciudadano debe tener claro que el paga el sueldo de los funcionarios públicos para que cumplan con sus funciones y por lo tanto ambos deben respetarse, no es fácil pero si nos unimos los que realmente desean enseñarle esto al ciudadano, esto en paralelo con las protestas que se hacen, pero es cansón para la gran mayoría escuchar siempre lo mismo y pareciera que estamos en el mismo sitio

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